Òscar Quintana y Lalo Alzueta - TVE Televisión Española

JOURNALISTS BASKETBALL

La censura sigue en su trono con centenares de restricciones que camuflan su asqueroso rostro.

Luna Villanueva. - Barcelona, 01 de junio de 2017

Como cada final de temporada, volvemos a hacer nuestra valoración sobre la libertad informativa en el baloncesto, con nuestro artículo anual sin censura, porque nosotros no estamos al servicio de nadie, no pertenecemos a ningún grupo editorial o comunicativo, no defendemos ninguna ideología o color por encima del resto, no dependemos de ningún nombre, nadie nos da órdenes, y no permitimos manipulaciones, ni consejos o recomendaciones, y mucho menos coacciones.

El periodismo debe de estar al servicio de la gente y la sociedad, siempre, sin ninguna duda. Es un digno oficio lleno de elogiables virtudes, imprescindible, parte de la libertad de toda sociedad democrática, pero al mismo tiempo está acechado y tentado de estar al servicio de los clubs, de sus colores, sus intereses y su publicidad. Esta segunda cara es la culpable de malas prácticas que indignan incluso dentro de los propios profesionales del periodismo, y de ambos lados vamos a hablar muy claro.

Comenzaremos con referencia en los dos siguientes párrafos a la labor digna que hace este oficio apasionante, y dedicamos unas líneas al reconocimiento positivo de la labor profesional de muchos periodistas, algunos con los que hemos coincidido muchas tardes durante estos años.

Xavier Saisó - Cadena Ser Radio

Para ello, seguimos manteniendo nuestro reportaje fotográfico en el que muy amablemente posaron durante la liga ACB de baloncesto 2015/16 española nombres del periodismo con los que hemos compartido muchas tardes y conversaciones. Cabe decir que este año, debido a la ampliación de los derechos televisivos en exclusiva de Movistar + para la retransmisión del baloncesto, en esta temporada 2016/17 no hemos visto los periodistas de TVE Española, y tampoco a los periodistas de TV3 Televisió de Catalunya en la liga de baloncesto ACB. Otros nombres, como Marc Brau, ha sido asignado a la parcela futbolística de Barça TV, dentro de los cambos que suelen ser habituales al final de cada competición.

A su lado, sigilosos y discretos, nosotros hemos podido ver que son apasionados del periodismo. Les encanta su oficio. No son mercenarios de las noticias. Son profesionales que disfrutan con su trabajo, e intentan en cada partido informar siempre lo mejor posible. Trabajan sin horario fijo para seguir la actualidad de este deporte. Tendrán un programa en televisión o en radio, que se emite entre tal o cual hora por la cadena o dial que corresponda, sea cual sea su ciudad o su audiencia, pero cuando termina la parte pública de su trabajo ellos continuan, escribiendo correos o citándose en algún entrenamiento, en los viajes o la terraza de un bar, con sus apuntes, llamando a sus teléfonos, con libretas cuyas hojas parecen escritas por un excéntrico artista en sus minutos quién sabe si de locura o genialidad, merecedoras de ser expuestas en un museo de la historia periodística, todo por el baloncesto, en esa labor subterránea del periodismo que no se enseña, que no se conoce, que no se explica, pero existe.

Víctor Lavagnini - TV3 Televisió de Catalunya

También es innegable que los periodistas, y nosotros mismos, a veces lo hacemos mejor o peor. Durante los nueve meses que dura la competición todos nos equivocamos en alguna ocasión. Decir un nombre incorrecto, un adjetivo no apropiado, una mala lectura de la jugada, alguna pregunta desacertada, nos ocurre a todos, porque los periodistas, como todos nosotros, no son perfectos. Al fin y al cabo, la experiencia es el resultado de la suma de los aciertos y los errores, y en esta fórmula entramos todos y todas.

Aquí concluyen los reconocimientos positivos ¡no vayamos a darles demasiado masaje!, y ahora por supuesto hablamos del lado indignante del periodismo, de esa zona oscura que se arrastra como lastres en muchos casos desde hace décadas, y que afecta la credibilidad de la profesión. ¡Otra vez! ¡Los mismos personajes de siempre! ¡La historia se repite cada año!. Es vergonzoso que en la segunda década del siglo XXI, con las redes sociales e Internet y la teconología móvil aportando grandes ventajas, todavía se están cometiendo torpes prácticas propias de un periodismo antiguo, actuadas con una intencionalidad que daña seriamente el correcto trabajo informativo.

A primera vista, pude ser difícil comprender por qué actúan con esta torpeza. No es por analfabetismo, porque tienen mucha cultura. No es por enfermedad mental, ya que tienen pleno uso de su razonamiento y consciencia de sus hechos. No es por incapacidad, ya que la gran mayoría de ellos están titulados con los estudios correspondientes, aunque el periodismo es un oficio que se aprende real con la práctica sobre el campo de batalla.

Ceñidos a nuestra experiencia, vamos a intentar encontrar una explicación. No será fácil. La torpeza de los poderes comunicativos establecieron en algún momento de la etapa histórica del periodismo de antaño que el criterio informativo no importa. Usando expresiones populares de un mal hablar español, las reglas de algunos jugadores en este tablero del periodismo dictan que el rigor se puede ir a la mierda, que a la imparcialidad le den por el culo, que se joda la honestidad, y contrastar... ¡Por favor!... sólo escuchar el término se mean de la risa.

Jordi Robirosa - TV3 Televisió de Catalunya

A fecha de hoy, estas reglas siguen vigentes. El concepto de imparcialidad parece una utopía, una especie en vías de extinción, y a este ritmo quedará en los diccionarios con su definición conjugada en verbo pasado. En esta masacre, son culpables los periodistas que defienden los colores de un equipo. Son culpables los medios de comunicación que es línea editorial dan trato a favor de cual entidad deportiva sea. Y son igualmente culpables los propios clubs, con una actitud que se puede entender incita al favoritismo. Risas, bromas, filtraciones de fichajes, concesiones o atenciones preferentes, entre otros sin mencionar son algunos de los manjares que se sirve en esta mesa.

Nosotros hemos decidido no participar en esta vergonzosa complicidad. Consideramos que ofrecer a la afición la información tal como es, real, veraz, equitativa con todos, es una exigencia de la sociedad, y una grave carencia del periodismo. Se puede ser imparcial. Se debe ser imparcial. Existe la imparcialidad, y existe el periodismo que está al servicio de las personas, y no al servicio de los clubs.

Ernest Macià - Catalunya Radio

Otro concepto informativo con su credibilidad dañada es la honestidad del periodismo. En las tertulias de programas televisivos, radiofónicos, o en los teclados de la prensa escrita, se percibe inconfundible un color y una ideología a defender. Terminado el partido, y dadas respuestas a todas las preguntas, aparecen al día siguiente noticias encarnizadas sobre canastas dudosas, se escriben presiones sobre el estamento artibral, faltas no pitadas, si permisividad o no, se señala nombre y apellido, se juzgan criterios, se enseñan con entrenadores o jugadores, y todos estos debates podrían enriquecer si no fueran que son monólogos desde un único punto de vista.

Debe de haber alguna otra razón para esta actitud, más allá de comportarse el periodista como un cómico o hilarante monologista. Los medios de comunicación son un negocio, están en su pleno derecho de serlo y de querer sus beneficios económicos, y este concepto en su término simple cumple el mismo propósito que la floristeria o la librería del barrio: vender. Las televisiones necesitan cumplir los objetivos de sus cuotas de audiencia, la prensa escrita necesita sus lectores, las radios necesitan su share, y sí, están en su pleno derecho de esgrimir su argumento empresarial, pero el precio no es la honestidad.

El beneficio económico puede conseguirse sin poner en riesgo la honestidad, inseparable de la dignidad personal y profesional, y en efecto, el dinero no es el culpable primero de la decadencia en la honestidad. Aquí entra en juego la estrecha relación entre medios de comunicación y el club. La directiva se encuentra muy a menudo con los medios de comunicación aliados de aquella concreta camiseta. Están siempre en estrecha y directa comunicación. Una noticia a favor del club es siempre un punto positivo para mayor facilidad en las entrevistas, acceso privilegiado a jugadores y directiva, primicias de noticias como fichajes, reuniones privadas, y muchas otras ventajas que los medios independientes y libres no tenemos, porque no hacemos concesiones a los intereses partidistas de los clubs.

Marc Brau - Barça TV

España, y Cataluña por igual, está orgullosa de aquella vieja praxis de "un favor para ti, un favor para mí", propia de otros regimenes políticos extintos. Ha atribuido esta práctica a los éxitos, y está profundamente arrelada en todos los sectores. En este margen de juego se siente confiada, segura, se desenvuelve con libertad y comodidad en el juego de saber que algunos medios de comunicación publicaran críticas despiadadas contra el club rival o cualquier nombre que no alabe la entidad, con unas formas suyas que ellos piensan, quizá muy erróneamente, están bien salvaguardados.

Por supuesto, esta vieja praxis está llena de deficiencias y anomalías, con casos muy sorprendentes y singulares. Por ejemplo, hay fotógrafos que desde el primer partido les dan acceso a cubrir todo la temporada una pista concreta, a pesar de que no van casi nunca, salvo aquellos partidos que corresponden a equipos grandes y finales. No deberían entonces tener su privilegio. Tampoco hacen trabajos de gran calidad. No son grandes fotógrafos. No son los mejores. Sí es cierto que trabajan para un medio de comunicación que defiende los colores de la entidad, pero hay otra razón. Algunos de éstos, fotógrafos, periodistas, ejecutivos de medios de comunicación, están casados/as o vinculados en su vida personal con algún cargo político de relevancia pública, con empresarios o directivos de la alta dirección dentro de grandes empresas, y cabría preguntar quién tiene conocimiento de estas relaciones sociales externas, y quién se beneficia.

Por el contrario, los periodistas de combate, que trabajamos para la sociedad y estamos con la gente, que tenemos un discreto piso de alquiler y estamos casados con una preciosa pareja sin cargo político o empresarial ninguno, no tendremos nunca su misma igualdad de trato en determinados clubs. Ellos siempre son los primeros informados de las primicias de fichajes, pactan fotos exclusivas, les filtran noticias, y reciben los mimos y favores para que ¡pobres! puedan tener mínimamente su cuota de protagonistas.

Sin ninguna duda, tienen unas preferencias que desequilibran el derecho a la igualdad, y que destroza al periodismo y la honestidad informativa.

Xavi Ballesteros - El 9 Esportiu / Locutor Radio y TV Badalona

Este ruín trato preferente perjudica muy seriamente la libertad informativa esencial para la transparencia en favor de la afición. Antes, en la España antigua pero que los periodistas de antaño recuerdan perfectamente, existía la censura. No hacia falta hablar de restricciones, porque todo se englobaba en una palabra, esta es y repetimos, censura. Aquel globo repugnante y aberrante estalló, pero esparcidas por todo el suelo quedaron sus restricciones, y sus herederos las fueron recogiendo con la misma ilusión que los niños recogen los caramelos lanzados desde carrozas. El resultado es que en las fechas actuales ya no se lee el cuento de la censura; se lee el cuento de las mil y una restricciones. Se ha sustituido la frase "esto no lo puedes preguntar" de la era de la censura por "de este tema no se va a hablar", y así decenas de ejemplos.

Estamos de acuerdo en que debe de haber un orden laboral para no transformar el espacio en un lugar caótico. En esto estamos de acuerdo, y nosotros seríamos los primeros en aplicar un orden que garantizara el derecho de todo el mundo acreditado a realizar su trabajo periodístico. ¡El derecho de todos, por igual y sin distinción!.

La realidad es muy distinta. Las decenas y decenas de restricciones vomitivas que imponen muchos clubs son piezas del puzzle de la censura, con la gravedad de que las restricciones no son iguales para todos. Hay periodistas cuyo trabajo está mucho más restringido en comparación con sus compañeros, dentro de la misma pista, el mismo partido, el mismo día. Hay periodistas con mayor libertad de trabajo concedida por el club. La libertad no es la misma para todos, y sin ninguna duda esta conducta cumple el mismo patrón que la asquerosa censura, por no decir la inquisidora manipulación en su era moderna.

Òscar Merino - Bàsquet Al Día

Hay diferentes formas usadas por algunos clubs de impedir, dificultar y perjudicar, el trabajo informativo de algunos medios, y tres piezas son importantes en el fracaso de la libertad informativa en deportes.

En primer lugar, hablaremos de los responsables de comunicación. El trabajo de éstos consiste en gestionar todas las necesidades informativas entre el club y los medios de comunicación, periodistas, freelance u otros. Los respectivos responsables de comunicación, llamados "jefes de prensa", de sus correspondientes departamentos de comunicación, deben de facilitar la labor de los que están informando, y debería de serlo sin distinción, pero este no es el funcionamiento real en todos los clubs.

En baloncesto ACB, hay buenos responsables de comunicación que velan por las buenas condiciones laborales de los periodistas y por su club, y por suerte son una amplia mayoría. Nosotros mismos, en estos años que llevamos cubriendo el baloncesto, lo hemos podido comprobar por propia experiencia. Os vamos a poner ejemplos reales. Si analizamos momentos de esta temporada 2015/16, le pedimos dos entrevistas al Morabanc Andorra aprovechando su visita a Barcelona, una con su Presidente y otra con su Director Deportivo, y atendieron ambos nuestros micrófonos con completa paciencia y libertad; con Aíto García Reneses le pedimos unos minutos en pista en la hora previa a empezar un partido, y sí también aceptó; al Montakit Fuenlabrada le pedimos entrevista con su nuevo entrenador, "Jota" Cuspinera, y nos concedieron quince minutos de entrevista en su hotel de concentración; el FIATC Joventut nos ha dado toda la temporada acceso de cámara y redactor a sus vestuarios; el Laboral Kutxa Baskonia nos ha abierto las puertas de sus vestuarios en sus visitas por Cataluña; y así otros ejemplos de la parte positiva.

Sonia de Alba - Barça TV

Todo lo contrario, la sección de baloncesto del FC Barcelona nos ha dificultado el ejercicio de la labor informativa y nos ha perjudicado en detrimento de otros medios locales y autonómicos que escriben en color azulgrana. Toda la temporada nos han dado excusas, semana tras semana, para no poder preguntar en vestuarios azulgranas, salvo en la ocasión con el reportaje conjunto que hicimos con TVE Televisión Española. Toda la temporada ha escondido a sus jugadores de nuestras cámaras. Le hemos transmitido la necesidad de contrastar la veracidad o no certeza de determinadas informaciones, aparecidas durante algunos momentos del año, que afectaban a algunos nombres, que bajo nuestra experiencia real en el campo de trabajo no coincidían con la realidad y apreciábamos habían sido difundidas con cierta intencionalidad y sin honestidad por determinados medios, y no nos han permitido dar el contraste informativo.

Las personas podrán pensar que el FC Barcelona es uno de los grandes, y los otros nombres en los párrafos anteriores son equipos considerados inferiores. Entonces, hagamos una comparación Real Madrid con FC Barcelona, en el campo informativo. Nosotros, como medio todavía en expansión y crecimiento, no tenemos equipo oficial en Madrid, pero sí cubrimos el Real Madrid en las ocasiones que coincidimos. Hemos hablado siempre con sus responsables de comunicación. Muy sinceros, no abren sus vestuarios a nuestro medio, dado que tampoco estamos en Madrid, pero sí nos permiten hablar con sus jugadores. Los propios responsables de comunicación del área de baloncesto del Real Madrid nos traen algunos jugadores para que en una zona mixta puedan atendernos al final del partido. El FC Barcelona de baloncesto nunca nos ha traído un jugador en ningún partido, ni en zona mixta.

Si alguien buscaba comparativa entre los dos grandes de la liga española, este gesto correcto del Real Madrid no lo tiene el área de baloncesto del FC Barcelona. No lo ha cumplido en toda la temporada, y ha tenido muchas oportunidades. No ha atendido nuestras solicitudes para exigir rigor a la información, no ha respetado nuestra imparcialidad, no ha respetado el derecho a la libre información en igualdad de condiciones, y en nuestro informe de libertad periodística reciben la peor valoración de libertad de prensa.

Noemí Fernández - Real Madrid TV

El segundo punto negativo para la libertad informativa en baloncesto son, lamentablemente, aquellos medios de comunicación y periodistas que defienden un periodismo cerrado. No quieren un mercado informativo abierto. El propio Lalo Alzueta, en su entrevista con nosotros, nos comentó que "algunos miembros de la familia del baloncesto piden el carné para opinar", y esto es muy perjudicial para el periodismo y el baloncesto. La comunicación abierta garantiza también la honestidad, porque es muy difícil no ser honesto cuando la afición puede contrastar la información de muchas formas. Si apenas son unas decenas de periodistas o aficionados especializados en baloncesto, no hay forma de comprobar la honestidad informativa.

Hay periodistas, fotógrafos, medios, responsables de comunicación, que tienen en el baloncesto un sentimiento de posesión, de pertenencia, del decir "yo lo quiero todo" y de ordenar "esto tiene que ser así porque siempre ha sido así". El periodismo deportivo debe de modernizarse y adaptarse a los nuevos tiempos, y es un problema grave toda esa parte del oficio vetusto que crea una carrera de obstáculos estúpida con la que los perjudicados son todos, el baloncesto, la afición y el periodismo.

Esta mezquina actitud, que no invita al público a opinar y participar, que busca molestar a los nuevos medios o nuevas formas de comunicación, aleja a la gente del baloncesto. No es una cuestión de números. No es contar las visitas de los vídeos. No es sumar las audiencias. No es mirar el share. Los números son fríos, y están sujetos siempre a muchas variables. La necesidad es integrar el baloncesto a la vida de las personas, a sus debates en sus ratos de ocio, en sus conversaciones de tiempo libre, a que sean mayoría, y esto no lo va a conseguir una minoría cada vez con peor credibilidad.

Milena Martín - Movistar +

Dentro de este periodismo cerrado que perjudica al baloncesto, os vamos a explicar un secreto. Hay algunos periodistas, y en especial algunos fotógrafos, de medios de comunicación locales y autonómicos catalanes, que escriben a los responsables de comunicación de equipos, tal cual es el caso del FC Barcelona, entidad con la cual se sienten protegidos. Son profesionales del periodismo de un bajo nivel que necesitan la protección de los equipos que cubren porque hacen un trabajo deplorable que perjudica al deporte y al periodismo, pero están allí, siempre, toda la temporada, por costumbre, por amistad, y por relaciones sociales forjadas durante décadas. Les piden, y se atreven incluso a exigirles, que no nos dejen entrar, que no nos acrediten, que perjudiquen nuestro trabajo, que defendemos ante todo y ante todos el respeto al público, la imparcialidad, el rigor, la veracidad y la honestidad, y que aportamos un nuevo estilo al periodismo.

Estamos plenamente convencidos de que este abominable comportamiento periodístico debe de desaparecer de la labor periodística profesional, y por supuesto consideramos culpables a los clubs que lo permiten y ceden a sus presiones. Quizá deberían explicar por qué.

El baloncesto necesita un periodismo abierto, libre, modernizado a los tiempos actuales. Todavía hay responsables de comunicación y clubs que establecen un orden en la importancia de los medios de comunicación, el cual es según ellos televisivos en primer lugar, radio a continuación, prensa escrita y por último webs, online y redes sociales. Simplemente, ¡aberrante!. Estamos de acuerdo en colocar las televisiones en primer lugar, pero colocar webs y medios online y redes sociales en último lugar en la escala de importancia es propio de un concepto periodístico antiguo, primitivo y prehistórico, que desconoce la realidad actual.

Todos estos puntos, en los que no nos hemos querido extender en exceso y detalles, nos deben de conducir a reflexionar y avanzar, en favor de la libertad de prensa, y modernizar el periodismo.

Nuestro informe de la libertad de prensa alcanza distintas valoraciones en baloncesto, que os explicamos a continuación:

Punto 1: el periodismo, y todo aquel que informa en su nombre, a través de la televisión, radio, escrita u online, merece respeto. Decenas de periodistas mueren al año asesinados simplemente por realizar su trabajo. Decenas de periodistas son agredidos, amenazados, perseguidos y secuestrados, sólo por ser periodistas. Centenares de periodistas son encarcelados en todo el mundo por lo que escriben o dicen, y miles trabajan en condiciones de alto riesgo.

Es increíble tener que recordar estos datos a muchos profesionales del deporte que conviven con los periodistas a diario. Es sorprendente su ignorancia de esta realidad. Es patético escuchar sus quejas. Es ridículo que a pesar de todos estos esfuerzos de muchos compañeros, a fecha de hoy, en un país democrático como España, todavía hay despreciables en el mundo del deporte que insultan a los periodistas, que se burlan en las ruedas de prensa, que menosprecian su trabajo e incluso fomentan con su actitud el menosprecio a su profesionalidad.

Carlota Alegre - Radio Nacional de España

Esta vulgar y chulesca actitud profesional aquí no tiene cabida, no tiene cobertura, no tiene nombre, y si acaso les debemos de conceder un lugar es el cubo de la mierda.

Nosotros no permitimos censura, sea quien sea, nombre, club o ciudad cualquiera. La información es para el público, y trabajamos sólo, única y exclusivamente, para la gente, la sociedad y la afición. Nosotros somos imparciales, y damos trato por igual del primero al último equipo. ¡Sin distinción!.

Punto 2: el periodismo no tiene libertad informativa. Lamentablemente, la manipulación en deportes y en político es tan habitual a la cual nos hemos acostumbrado. De todos modos, muy al contrario de las aparencias y la creencia popular, los periodistas no son los principales culpables de la manipulación informativa. Algunos clubs alimentan el trato preferente al crear gran desigualdad entre las condiciones de trabajo de los periodistas.

En baloncesto, por ejemplo, hay redactores y cámaras que no tienen acceso a los jugadores. Hay clubs que no dejan preguntar a determinados medios en ruedas de prensa o vestuarios. La censura hubiera dicho "porque yo lo digo". Su heredera, las restricciones, dicen "porque no hay espacio" o "porque no hay tiempo". Ambos caminos, el de la antigua censura y el de las modernas restricciones, conduce al mismo lugar.

El periodismo no puede ser cerrado. El periodismo no puede ser un club de amigos. Llevan muchos años dando privilegios a los mismos medios, con su amistad y su costumbre, y sin embargo muchas pistas de baloncesto no se llenan. Las aficiones no se arraigan, no se identifican fieles en todos los partidos, y no trasladan sus debates a la calle. Quizá es que su comunicación no se ha modernizado a la época actual. No basta con tener un twitter, o un facebook, con tantos seguidores, y escribir. Falta un detalle: el público debe de creer en lo que escribes. Ya no sirve sólo escribir. No es la cantidad; es la calidad. El deporte, la afición, la libertad y el periodismo, pierden por igual.

Punto 3: El periodismo debe de trabajar para la afición y el público. El periodismo no puede trabajar para los clubs, y no debe de estar al servicio de sus intereses. Los equipos suben y bajan de categoría; los periodistas cambian de trabajo o medio, les renuevan o les despiden; los periódicos y medios online cierran, abren, se asocian o se unifican; pero ni el nombre con más años de todos es fijo e imprescindible. La afición sí esta siempre allí, y sí es imprescindible.

Estamos acostumbrados a que profesionales del deporte falten el respeto al periodismo con sus estupideces, pero nos estamos acostumbrando también a que los profesionales del deporte ignoren con su vanidad a la afición, y esto no se puede permitir. En sus salarios astronómicos está la responsabilidad de defender los colores del club, de respetar la libertad de los medios de comunicación, y de apreciar y corresponder el sentimiento de la afición, que al fin y al cabo es la afición quien le da sentido al deporte.

Periodistas y profesionales del deporte están obligados a esforzarse por la afición, porque es por ellos que existe la competición, y si algún periodista, jugador o responsable de comunicación, no está de acuerdo con nuestra afirmación, quizá podría plantearse abandonar su carrera profesional y dedicarse a otro ámbito del mercado laboral en el que encontrará ofertas de trabajo sin estas obligaciones aunque eso sí, con salarios mucho más bajos y condiciones de trabajo mucho más duras.

Punto 4: El periodismo deportivo tiene que modernizarse y adaptarse a la nueva realidad. El baloncesto, gran deporte, necesita un periodismo moderno. Distinto. No puede copiar, y no puede estar siempre protegiendo a la vieja guardia de la prensa. El periodismo deportivo tiene que innovar. Ser original. Atractivo. Es un esperpento medieval colocar las webs y medios online en el último lugar, y es repugnante que determinados clubs perjudiquen de manera intencionada y premeditada nuestras coberturas periodísticas, o de medios similares.

La manipulación periodística, el trato de favor entre determinados medios de comunicación y clubs, y la falta de libertad periodística, son los males de una epidemia. Ocurre en todos los ámbitos informativos, desde deportes a política, en mayor o menor grado, y si no se pone remedio el periodismo será un mero títere de marketing en el futuro. Con nosotros, ¡que nadie, absolutamente nadie, ni tan siquiera lo intente!.

Por suerte, en el baloncesto español son una escasa minoría, pero la responsabilidad exige el compromiso de no permitir ni un solo caso.

Punto 5: Una sana libertad de prensa impulsa el baloncesto. Todos debemos de trabajar a favor de la libertad de prensa. Los medios, televisiones, radio, webs online, redes sociales, periodistas y otros nuevos formatos informativos, exigirla. Los clubs, ACB y cualquier estamento del baloncesto, apoyarla. La afición y el baloncesto, disfrutarla. Un sistema democrático no puede censurar la libertad de información.

Añadimos un último punto anexo, increíble en las fechas presentes del siglo XXI, de que todavía hay quien nos habla de "represalias" por escribir libremente este artículo. Todavía hay personas que no se atreven a hablar y a expresarse con libertad, por esta herencia de la censura llamada represalias. Nosotros confiamos, agradecemos y recomendamos, en que absolutamente nadie, y nadie significa nadie, va a intentar limitar nuestra libertad informativa. Consideramos que los clubs, medios de comunicación y periodistas, tienen la suficiente madurez para aceptar estas reflexiones, y aquel que no lo tenga, sea quien sea, le responderemos sin titubear y sin dudarlo en la justa medida que se merezca.

En favor de la libertad de prensa, rigurosa, honesta y veraz, SIEMPRE.

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INFORME LIBERTAD DE PRENSA

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