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COMERCIOS RAVAL Y GÓTICO

En este reportaje os presentamos un artículo hablando de la personalidad y alegría que le da a un barrio su pequeño comercio de proximidad, acompañado de nuestro reportaje fotográfico con 50 fotos de personas que trabajan realmente en sus comercios, y para ello hemos centrado todo la cobertura en dos barrios colindantes de Barcelona con gran actividad en este campo, concretamente el Barrio Gótico y el barrio del Raval.

Ambos barrios son la icónica imagen del casco antiguo de Barcelona, ubicados junto las Ramblas y muy cerca de las zones turísticas martímas, razones por las cuales atrae miles de turistas cada día y cada hora visitando sus calles. Para muchas personas es un placer pasear por esta zona de la ciudad, disfrutando durante el día de su bullicio y sus comercios antiguos que conviven con otros nuevos rincones de modernos diseños.

Nosotros acudimos dos tardes, ahora en una época más tranquila donde el deporte está de vacaciones, para profundizar en su pequeño comercio. ¡Dentro del pequeño comercio!. Porque en muchas ocasiones se ha hablado en artículos de estos barrios o del pequeño comercio.

Muchas veces hemos visto fotografías de sus locales, y nos quedamos sus fachadas en el recuerdo, pero tras las fachadas hay historias fascinantes. Descubrimos pintores es sus estudios, artistas que moldean arcillas y crean sus propios colores con polvos, artesanos de la piel que hacen cinturones y cualquiera otro productor con piel a medida personalizada del cliente, artesanos del cuero, diseñadores y diseñadoras de moda, bolsos o carteras creados de neumáticos reciclados, reparadores de guitarras eléctricas, heladerías de helados tailandeses, cupcakes de decenas de sabores, negocios de bicicletas tanto en reparación como en alquiler, modernas peluquerías con un trato muy agradable, farmaceúticos, tiendas de ropa por doquier, bares para el ocio, librerías especializadas en temáticas concretas, comercios para las mascotas desde su alimentación hasta su limpieza, comercios de música, de objetos exóticos, de joyería, de cera, de pinturas para grafiteros, u otros especializados en llaves, tatuadores, periódicos antiguos de otro siglo para colección y regalos, fruteros y pizzeros, y todos estos oficios forman las 50 fotos de nuestro reportaje.

El pequeño comercio es una clara imagen de la vida de un barrio, variado, rico y trabajador, acechados siempre con ese lastre de plomo en esta comunidad autonómica por estar sometidos a unas Administraciones locales que en muchas ocasiones parecen no saber o no querer escuchar a los pequeños comerciantes catalanes. Porque, visitando sus tiendas, se descubre que el comercio de este área no es tan sólo exponer y vender. Hay comercios que organizan salidas por las calles del barrio para enseñar detalles de su historia, comercios abiertos a intercambios de idiomas, a debates políticos e ideológicos, y una gran mayoría de personas que al entrar te ofrecen un trato muy amable, siempre dispuestos a escuchar y atender tus necesidades.

En todo negocio no basta simplemente en crear artículos, sino que también es necesario crear atmósferas en que el cliente se sienta mejor tratado como persona, y esta famosa premisa no es sencilla de cumplir cuando el público varía desde turistas y visitantes de otras zonas de la propia ciudad condal hasta vecinos que le gusta salir de casa para encontrar cerca lo que necesitan, al tiempo que saludan, sonrien y conversan distendidos. El equilibrio de los tres pilares, turismo, foráneos y vecinos, es el triángulo imprescindible para el buen funcionamiento del pequeño comercio.

Todo ello representa saber que hay mucho trabajo detrás de sus puertas, incluso en ocasiones fuera de horario abierto. Se invierte tiempo, dinero, estrategias y esfuerzo, se suma las trabas burocráticas de unas Administraciones en muchas ocasiones soberbias y desorientadas, y lo hacen sin abandonar la personalidad que marca al comercio cercano, atentos a los gustos de los consumidores sin olvidar que son personas, antes que clientes.

Con estos párrafos escritos hasta ahora podríamos decir que el pequeño comercio goza de muy buena salud, pero la realidad es que tanto los ciudadanos de España como de Cataluña, que es la comunidad autonómica con competencias en este sector en Barcelona, tienen un comercio de proximidad, o pequeño comercio, maltratado y herido. Hay otros barrios de la ciudad en los que hemos estado paseando, en horario laboral, entre semana, y es muy fácil comprobar mirando a derecha e izquierda de las calles las persianas cerradas, carteles con liquidaciones por cierre, carteles de alquiler o traspaso de negocios continuos uno con otro, y a veces tan sólo una persiana sucia, oxidada, abandonada e invadida de publicidad callejera, dan cuenta que ese comercio está cerrado y sin recuerdo.

El problema de Cataluña y España con su maltrato al pequeño comercio tiene causas muy variadas. En primer lugar, se encuentra la permisividad de las Administraciones competentes con las grandes empresas de distribución y grandes centros comerciales, en algunas zonas saturados de esta oferta. En segundo lugar, la escasa implicación y el ridículo compromiso de las Administraciones con la defensa del comercio de proximidad, el pequeño comercio, y el comercio especializado. Otra razón es la incomprensión administrativa de adaptarse a los recursos de pequeños comercios y realizar concesiones o ayudas en temas como impuestos.

La liberalización del horario comercial, planteada sobre los mesas de los órganos competentes, puede ser en el futuro un problema mayor para este sector.

Algunas áreas de Barcelona son a nivel europeo un ejemplo de cómo se destruye el pequeño comercio. En esta ciudad muchos vecinos hablan con gran descontento del cierre de comercios históricos que iban más allá de ser un comercio. Formaban parte de la historia del barrio, de sus vecinos, y por qué no, de su ciudad.

A diferencia de otros países europeos, en Barcelona y España no hay una apuesta real, firme, convincente y comprometida, por el pequeño comercio. No estaba este compromiso con su anterior gobierno, y tampoco está con su nueva Alcaldesa, la sra. Ada Colau que, a pesar de su imagen distinta y sus elocuentes discursos en favor de los derechos sociales, sigue sin dar el trato necesitado por el pequeño comercio.

Es obvio que esta actitud conlleva problemas, porque no se puede olvidar que la personalidad del pequeño comercio dinamiza el turismo, demuestra la riqueza cultural, e imprime carácter y personalidad.

Vamos a hablar de estos puntos, comenzando por el turismo. Los turistas vienen a visitar a la ciudad su arquitectura, sus playas en el caso de Barcelona, y la riqueza de su comercio. Es muy habitual ver en documentales de viajes los comercios de las ciudades y sus mercados, pero muy pocas veces se visitan y se enseñan sus cadenas de grandes superficies. El turismo quiere el pequeño comercio.

Porque el pequeño comercio es la personalidad real de una ciudad, binomio inseparable de la riqueza cultural, y aquí nos encontramos con un detalle contradictorio que afecta Barcelona. Es una ciudad con mucho turismo, lúdico, cultural, familiar o de negocios, y aunque las estadísticas varían según cada año siempre figura Barcelona como una de las ciudades más visitadas españolas y europeas. Sin embargo, si peguntamos a las personas por una ciudad emblemática del mundo, mencionarán París, Nueva York, Londres, Roma, Venecia, Estambul, Hong Kong, o Singapur, entre otros. Barcelona no suele estar entre las ciudades mencionadas, a pesar de su gran turismo, y esto es debido a que esas ciudades conservan y protegen su personalidad, su cultura, sus comercios de otro siglo.

Barcelona se olvida muchas veces de quién es, simplemente para ser lo que los demás quieren que sea.

A este ritmo, el futuro verá el pequeño comercio extinguido. Quizá sobrevivan algunas zonas, como mera atracción. Muchas palabras buenas se escuchan... muchos discursos en favor de las clases sociales salen por ejemplo de la Alcadesa Ada Colau ... Pero la realidad y los hechos son muy distintos. Son discursos ante sus medios de comunicación aliados que difunden sus palabras al viento, pero a nuestros micrófonos esquiva nuestras preguntas. En nuestros micrófonos no hace estas declaraciones, y rehúsa hablar. Quizá puede ser porque es inequívoco que no estamos a su servicio, que no permitimos manipulaciones, ni censura, ni consejos ni recomendaciones, y tan sólo nos preocupa informar con rigor e imparcialidad al público.

Para evitar este desastre que supondría la perdida del pequeño comercio, hay muchas cosas que se pueden hacer. Consumir en los comercios de proximidad es fortalecer la economía local, la cultura propia, la personalidad de los barrios, la alegría y el ambiente de la vida cotidiana, el mantenimiento de los cascos históricos, sorprenderse con sus productos su creatividad, sus iniciativas, sus ofertas, y por qué no, incluso verles crecer y comprobar como un sueño se transforma en realidad, con el apoyo de todos.

En vuestras manos, en las manos de la sociedad, de las personas y los comerciantes, está realmente que los políticos a cargo de las Administraciones locales competentes dejen de prometer y empiecen a comprometerse realmente.

Por último, os desvelamos un secreto. Hemos acompañado el reportaje con 50 fotos, de personas reales que trabajan en comercios de proximidad del Raval y el Gótico, una tarde de junio y una tarde de julio de 2016 para ser más concretos. Son personas que realmente trabajan en estos comercios y son fotos hechas realmente en su horario laboral, en su puesto de trabajo. No son modelos. No son fotos falsas. No son posados. No les hemos llamado por teléfono. Nosotros no manipulamos la realidad. Somos periodismo de combate, y nos adaptamos muy competitivos desde las estrellas del deporte en sus mundos de fábula o altos cargos políticos hasta las personas que trabajan y hacen que la sociedad funcione. Son trabajadores reales de verdad.

Gracias porque nos han dado permiso y nos han permitido hacerles unas fotos mientras trabajan. En ocasiones incluso también se han apuntado los clientes, y hemos comprobado una amabilidad exquisita. Como podéis ver clickeando en la flecha de la parte superior de la pantalla, a la izquierda de la fotografía, son 50 fotos y 50 personas distintas.

Gracias de nuevo a todos. En las grandes superficiales comerciales hubiera sido practicamente imposible hacer periodismo con total libertad. Por eso hemos hecho estas 50 fotos. Es una demostración del comercio de proximidad. Real.

JUMPING

Un clásico de la fotografía divertida es fotografiarse saltando

 

DIVING SUMMER

Saltos en la costa desde rocas, espigones y acantilados

 

LOVE

Personas que se muestran su afecto y cariño con besos

 

SPORTS ON THE BEACH

Un ocio de playas soleadas y turísticas es practicar deporte popular

 

EL PEQUEÑO COMERCIO

Los pequeños y emprendedores comercios dan vida a sus barrios

 

WHAT WE DON'T WANT TO SEE

Reflexionamos sobre la actitud de no mirar lo que no queremos ver

 

HAIRSTYLES

Peinados reales que las personas eligen para su imagen de la vida diaria

 

LIVE MUSIC

La afición y el tiempo libre dedicado a tocar un instrumento musical

 

SLACKLINE

Deporte popular de equilibrio en parques y playas de muchas ciudades

 

READING

Los libros clásicos siguen siendo compañía de muchas personas

 

PHOTO PEOPLE

Imágenes que nos enseñan la realidad de una sociedad

 

PHOTOGRAPHERS

La saturación de imágenes sin sentido devalúa este oficio y arte

 

A PLACE TO SLEEP

Personas durmiendo en la calle se pueden ver por muchas razones

 

COLLSEROLA PARK

Ambiente natural convertido en un lugar habitual para prácticar deporte

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