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SLACKLINE

El slackline es un deporte popular de equilibrio que se practica en muchas ciudades del mundo.

En muchas ciudades del mundo, sobre todo donde gozan de un clima tranquilo y soleado, se puede ver personas andando por una cinta plana sujeta entre dos árboles a diferentes alturas del suelo. Esto es el slackline, un deporte de equilibrio practicado en parques, paseos, playas y otros espacios, y que cada vez cuenta con mayor número de adeptos y extiende su práctica popular.

No es complicado, pero tampoco es fácil. Hay que aprender. Es una máxima verdad que se confirma en el primer intento. Lograr dar un paso es el primer objetivo, previo subirse a la cinta sin caerse por supuesto, y apenas se intenta avanzar un palmo que se pierde la línea, y volvemos a tocar con los pies al suelo. ¡Tenacidad! Segundo intento, y otra vez da la impresión que un viento huracanado nos empuja hacia un lado, a pesar de no soplar ni tan siquiera una leve brisa. ¡Excusas! ¡No hay viento! ¡Pero sí voluntad!.

Todos los deportes requieren su práctica, y a base de constancia se avanza un par de metros. Es un buen comienzo, y una señal de que estamos aprendiendo. Sólo faltan los objetivos, entre los cuales encontramos un gigantesco elenco que abarca desde simplemente experimentar la sensación hasta conseguir un nivel impresionante muy competitivo. Porque hay slackliners que sobre la cinta saltan, arriba, muy arriba, donde las aves les miran extrañadas sin saber cómo llegan sin alas a su reino, y caen sobre la cinta, con la espalda, con el culo, con el pecho, para crear un rebote con el que vuelven a elevarse hacia el cielo, girando como quien está danzando, en unas fantásticas piruetas que los personas se detienen a contemplar encantados. Se sientan sobre la cinta, andan por la cinta con un ir y venir de su norte a sur como un sabio pensativo e inquieto, giran, tocan el violín mientras muestran su pericia de equilibrio, o hacen malabarismos con pelotas y bolos a pie de los árboles.

Son sólo algunos ejemplos de las decenas y decenas de logros elogiables que les hemos visto, y nos hemos acercado a conocerlos, porque ellos y ellas porque saben mucho más de este deporte que nosotros, que somos meros espectadores. Nos explican que hay líneas diferentes, de nylon o de poliester, que hay líneas de cinco centímetros y de menor diámetro, que hay líneas de 15 metros de longitud, de 25 metros, de 30 metros, que se tensan con su fuerza joven, pero también existen líneas de un kilómetro, tensadas en este caso con la ayuda de un motor, un coche sea dicho, entre otros. En parques y playas encontramos estas líneas situadas a medio metro del suelo, haciendo un promedio general ya que las hemos visto tanto a un metro de altura como a veinte centímetros escasos, pero dentro de sus diferentes modalidades, como todo deporte lógicamente, se puede llegar a practicar a 20 metros del suelo.

Desde su nacimiento hace décadas, esta comunidad de adeptos y adeptas está en constante crecimiento, extendida en esta segunda década del siglo XXI con gran incremento. Gran parte de su popularidad creciente es el ambiente divertido que le acompaña. En su gran mayoría, salvo alguna excepción muy única con un ego desproporcionado, son gente joven amable, divertida, abierta a la conversación, y predispuestos a explicar en qué consiste el slackline a cualquier curioso y curiosa que pregunta. La atmósfera que invade la conversación invita a la relajación, a disfrutar, a entretenerse, pero por encima de todo el slackline es una de aquellas prácticas dentro del conjunto de la libertad, de nuestras libertades que nos da la propiedad en nuestra forma de pensar, la singularidad en el vestir, y la decisión de usar el tiempo como nos da la puta gana, sin deber explicación a nada ni a nadie.

No es sencillo gozar de la libertad en las fechas presentes. La imposición de normativas por parte de las Administraciones Públicas son la evolución moderna de la rígida conducta servil de la Edad Media, demostrando que todavía existen aquellos conceptos primitivos en las ideas de quienes firman las normas, y que tras las puertas de sus despachos quizá sigan todavía clamando el grito de "una mierda para la libertad". Fue así con Xavier Trías al frente del Ayuntamiento de Barcelona, y sigue siendo igual con la Alcaldesa Ada Colau, cuyo mejor don es saber elegir en qué lugares posar para fotos en favor de su imagen.

La realidad, con ambos Alcaldes, es que apenas han dado un paso positivo en este campo. Los slackliners nos explican que en ocasiones se les acerca la Guardia Urbana, el cuerpo policial del Ayuntamiento de la ciudad de Barcelona, y les hacen desmontar la línea, bajo aviso de multa económica si no cumplen, porque ceñidos al rigor de la normativa municipal, no se puede atar objetos a los árboles. A veces son los propios operarios del Ayuntamiento quienes les indican que está prohibido practicar el slackline atando los objetos a los árboles, y que en caso de presencia policial podrían ser multados.

Nosotros conocemos a ambos Alcaldes. Xavier Trías siempre ha sido con nosotros muy transparente, atendiendo sin problemas cámaras y micros, amable, cercano y responsable. Como todas las personas, incluidos nosotros, Xavier Trías tenía sus errores en sus decisiones, primando siempre el beneficio económico del Ayuntamiento y la actividad empresarial, muy cercano a los empresarios y muy distante con los jóvenes creativos y sin concesiones a la libertad imprescindible que forma las personas.

Respecto a la Alcaldesa actual, Ada Colau, sigue en la misma línea patética, andando sobre la slackline administrativa en la misma dirección que su predecesor, con las mismas piruetas para garantizarse el comodín en su manga que le da el orgasmo, dicho metafóricamente, de tener la última palabra en toda discusión.

Sólo os haremos un inciso entre ambos políticos. Xavier Trías siempre ha atendido nuestros micrófonos cuando nos hemos encontrado en eventos deportivos, empresariales, festivos o políticos, aunque fuera simplemente dos preguntas por escaso margen de tiempo, y siempre hemos aplaudido su valentía y su responsabilidad. Ada Colau no se atreve a enfrentarse a nuestras preguntas, marcadas por la libertad, sin censura, sin trampa, sin manipulación, y esquiva siempre nuestros micrófonos.

Es una irresponsable falta de respeto, signo inequívoco de que en Barcelona siguen faltando libertades, y siguen existiendo restricciones absurdas que en los siglos venideros serán la burla histórica de las próximas sociedades.

A pesar de todas estas incompetencias, el espíritu joven consigue crear algunos espacios exteriores en Barcelona donde todavía se da bastante permisibilidad a prácticar este deporte. Son el Parque de la Ciutadella, el Fórum, y en pequeña medida, algunas zonas concretas de las playas en verano. Son sobre todo mucho público extranjero, italianos e italianas, franceses, suecos, daneses, austríacos y otros países, que viven aquí, que trabajan aquí, que estudian en Barcelona con alguna beca, o simplemente han venido unas semanas de vacaciones en el piso de sus amigos. Casi todos hablan muy bien español, y es muy fácil entenderse con ellos.

Principalmente este buen ambiente, y el hecho de haberse convertido en una forma de encuentro de jóvenes internacionales slackliners, han hecho que Barcelona sea un punto marcado para los aficionados y aficionadas a este deporte.

Algunos de estos jóvenes nos han comentado que también practican slackline en espacios interiores, como es Can Batlló, donde se reúnen lunes y jueves a partir de las seis de la tarde, según horarios en las fechas de 2017 que hemos escrito este artículo, febrero para ser exactos.

Nosotros, muy torpes sobre el slackline, hemos preferido quedarnos abajo, pisando suelo y hacer nuestro trabajo, nuestras fotos, siempre con la complicidad y aprobación de los protagonistas, y escribir este artículo con el que os queremos presentar de una forma sencilla este deporte y entretenimiento.

JUMPING

Un clásico de la fotografía divertida es fotografiarse saltando

 

DIVING SUMMER

Saltos en la costa desde rocas, espigones y acantilados

 

LOVE

Personas que se muestran su afecto y cariño con besos

 

SPORTS ON THE BEACH

Un ocio de playas soleadas y turísticas es practicar deporte popular

 

EL PEQUEÑO COMERCIO

Los pequeños y emprendedores comercios dan vida a sus barrios

 

WHAT WE DON'T WANT TO SEE

Reflexionamos sobre la actitud de no mirar lo que no queremos ver

 

HAIRSTYLES

Peinados reales que las personas eligen para su imagen de la vida diaria

 

LIVE MUSIC

La afición y el tiempo libre dedicado a tocar un instrumento musical

 

SLACKLINE

Deporte popular de equilibrio en parques y playas de muchas ciudades

 

READING

Los libros clásicos siguen siendo compañía de muchas personas

 

PHOTO PEOPLE

Imágenes que nos enseñan la realidad de una sociedad

 

PHOTOGRAPHERS

La saturación de imágenes sin sentido devalúa este oficio y arte

 

A PLACE TO SLEEP

Personas durmiendo en la calle se pueden ver por muchas razones

 

COLLSEROLA PARK

Ambiente natural convertido en un lugar habitual para prácticar deporte

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