FINALIZADO

GENTE BIEN LA CUBANA

La compañía "La Cubana" nos amenaza por su horroroso musical lleno de interrupciones.

Carsten Moser . - ACTUALIZADO Barcelona, 03 de febrero de 2017

El musical "Gente Bien" es quizá uno de los peores musicales de la historia que se han representado sobre los escenarios de los teatros españoles, y a fecha 30 de enero de 2017 la compañía "La Cubana" se puso en contacto con nosotros por teléfono para exigirnos, con insultos y la amenaza de denunciarnos, que retiremos nuestro reportaje de su espantoso musical “Gente bien” lleno de cortes, interrupciones y situaciones absurdas más propias de un espectáculo callejero y de bajo presupuesto, que rozan el menosprecio hacia este género teatral.

Nos expresan que volvamos a repetir el reportaje, publicando los trozos que la compañía decidirá, y por supuesto nosotros nos negamos. Nos insultan. Nos llaman "maleducados", y nos amenazan inmediatamente con denunciarnos si no retiramos el reportaje. Ante las amenazas, nosotros respondemos con firmeza. Las libertades en Cataluña y España están en un riesgo impropio de un país democrático. Hablamos de todas las libertades, las que no pertocan por derecho fundamental.

Nosotros no vamos a retirar el reportaje, porque sus razones no son válidas. Nosotros no vamos a manipular la información. Nosotros no vamos a mentir. Su musical es un esperpento, donde la única nota positiva es la escenografía y el vestuario. "La Cubana" siempre ha cuidado mucho estos detalles de vestuario y escenografía, la única calidad que ellos poseen, exprimiendo con maestría aquel concepto casi universal de que en la mesa empezamos a comer primero con los ojos. Una belleza visual muy trabajada, un vestuario elaborado hasta el último cosido, colores chillones al borde de la estridencia en muchos casos, predisponen al voto favorable del público, y tras la cual esconden un formato del que quizá es uno de los peores musicales de la historia.

Porque el musical “Gente bien” está lleno de interrupciones y cortes. Apenas superados los quince minutos de espectáculo, el musical se corta. Sale personal corriendo, técnicos subiendo al escenario con espanto, y por audio se informa a los espectadores que hay una interrupción en el musical. "Paren, paren, a ver, vamos a parar un momento", se escucha como quien por los altavoces da la voz de alarma. Hay público desconcertado, asustado, que no sabe lo que está ocurriendo, para descubrir en pocos minutos que forma parte de la función. Despejado el secreto, quizá hace gracia una vez a todos aquellos que conocen este teatro de baja calidad propio de "La Cubana", pero nuevamente se vuelve a cortar el espectáculo unos números más tarde. ¡Otra vez! ¡Cansino! Quizá sea una forma de ocultar su incapacidad y su falta de talento para hacer un musical.

El desastre de su musical no termina aquí. Hacen subir a escena alguno o alguna de los presentes, y ante los espectadores y espectadoras juegan con el desfortunado o desafortunada. Le hacen partícipe, por ejemplo, tocando el piano, y ante su previsible desafino que ¡nos ocurriría a nosotros también! se escuchan esas risas que no suena a humor sino a burla y ridiculez. Tal vez no es la intención del grupo, pero es la impresión que nosotros percibimos desde la platea.

Otro gesto que se interpreta de mal gusto es su desconsideración al idioma español, con personajes catalanes que les cuesta hablar castellano y deben de hacer impresionantes esfuerzos por pronunciar la palabra "Cecilia", entre otros ejemplos. Los catalanes y catalanas, al menos aquellos que nosotros conocemos en Cataluña, de donde precisamente somos nosotros, no tienen ninguna dificultar por pronunciar "Cecilia" en español, y no debe de usarse un sainete de Santiago Rusiñol para mostrar que la compañía "La Cubana" no ha sabido hacer un musical real.

Porque este musical no es "Cats". Este musical no es "El Rey León". ¡Ni mucho menos! ¡Ni se le parece! ¡Ni se aproxima! Atreverse a clasificar este espectáculo como "un musical" debe de ser por su registro en documentos, pero no por la oferta sobre el escenario.

Es innegable que “La Cubana” no tiene su fama por ser grandes cantantes. Siempre han cantado, como reconoce Jordi Milán, pero si han cantado bien o mal durante su extensa trayectoria profesional... ¡eso es otra historia!. Curiosamente en este espectáculo de "Gente bien" cantan demasiado bien.

Como teatro puro de La Cubana, para los devotos y devotas de este grupo teatral, les deberá de parecer muy divertida, y están en su derecho. Sin embargo, como musical presenta muchas deficiencias, e insistimos sobre todo en sus interrupciones al estilo "La Cubana". Hemos escuchado al público que asiste, que paga, que opina, porque la compañía "La Cubana" no quiere hablar de este tema, y mucho público sale descontento.

Una hora y media antes del espectáculo, hicimos una entrevista a Jordi Milán, Director de La Cubana. Desafiante, sin ningún respeto por informar al público, y sólo velando por sus propios intereses publicitarios, aplicó la frase que él mismo pronunció en nuestra entrevista, que fue "tú pregunta que yo respondo lo que me da la gana". ¡Eso hizo! Le preguntamos por los cortes del musical, y respondió lo que le dio la gana. Pero nosotros no permitimos censura. El periodismo debe de estar al servicio de la sociedad, debe de estar con las personas, con la gente, escuchar y recoger sus opiniones, tan válidas o incluso más válidas si cabe que las de cualquier protagonista.

Nosotros hicimos un reportaje con total libertad e independencia. Nosotros no trabajamos para "La Cubana", y no vamos a ocultar los muchos defectos de este musical interruptus en un formato que no está triunfando. Los resultados en taquilla no son los esperados. Nos dice Jordi Milán en la entrevista que llevan tres meses con casi cien mil espectadores, pero acaba reconociendo que son cuatro meses y todavía no alcanzan los noventa mil espectadores.

Este musical, con sus aires de grandeza, es un fracaso, y el control de la información que hace la compañía no es recomendable en un país libre y democrático. Nos han demostrado que todo es publicidad. Incluso nos confiesan que las redes sociales, como el Twitter oficial de la compañía, no lo llevan ellos.

Nuestro estilo informativo no permite este ataque a la libertad de información y a los derechos fundamentales de las personas, en especial todos aquellos que atentan contra la libertad de todos y todas nosotros/as.

Por trabajar con libertad, por hablar y expresarnos libremente, la compañía nos amenazó. Dijo que nos iban a denunciar. Que llamarían al Colegio de Periodistas de Cataluña. Que llamarían a la SGAE. Por nosotros, ¡como si llamar al pizzero y pedirse una pizzas!. Han demostrado que si pertimimos estas actitudes la libertad de expresión está en peligro. Han demostrado que podemos dudar seriamente de la transparencia de su información. Ellos imponen las normas a unos medios de comunicación que por lo visto siempre les obedecen, al gritarnos "es la primera vez que nos responden así" cuando nos negamos a atender su petición. Ese es el problema, que es la primera vez.

Os explicamos algunos detalles más muy concretos de la cobertura. Primero, nos quisieron imponer que grabáramos con nuestras cámaras tomando el audio de control en la sala. "¡No!", les respondimos "¡no vamos a manipular el audio, lo queremos ambiente, con sus virtudes y sus defectos". Eso les molestó.

Después de esto, nos quisieron imponer sus fotografías. "Nosotros os enviamos las fotos de las nuestras" , nos dijeron. "No", les respondimos. "Nosotros publicamos nuestras fotos del espectáculo real. No publicamos fotos de nadie, no compramos fotos, y no queremos vuestras fotos. Sólo publicamos las nuestras". Eso también les molestó.

Entre nuestros compromisos, figura detectar todas las anomalías informativas que vulneren la libertad o puedan alterar, manipular, confundir o dar a equivocar, la realidad de la información, sin ninguna garantía de respeto por la libertad. Sin ninguna duda, el grupo "La Cubana" ostenta la peor calificación posible en nuestro informe de las libertades informativas, y ha sido el peor espectáculo que hemos visto jamás sobre los escenarios en los últimos años.

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